domingo, 17 de abril de 2016

El Rincón de Llorar

Este famoso rincón que todos usamos y nadie reconocemos, todos tenemos a mano el poder ir y transitar por el dichoso rincón. Unas veces es necesario, como seres humanos tenemos que soltar todo lo que llevamos dentro, expulsar aquello que nos frena, que nos limita o simplemente, aquello que nos duele.


La cuestión en sí no es el rincón, más bien son las veces que lo visitamos y los motivos por lo que lo hacemos. ¡Qué rápido vamos al rincón de llorar! Por todo y para todo, ha pasado a ser uno de los rincones preferidos de nuestra “casa” en cuanto podemos nos desequilibramos allí, nos vertimos entre sollozos y lamentos para terminar postrados en la pared, sentados en el frío suelo que nos hace ver y entender que estamos en la parte más baja de nuestro interior.




¡Está bien llorar! Pero ¡sólo un ratito! A partir de ese momento debemos explorar nuestras fuerzas y convocar un referéndum cerebral, para que éste bloquee la conducta emocional y poder así ejecutar las nuevas órdenes que nos lleven a resurgir como cuan “Ave Fénix”.



La mayor de las fuerzas es aquella que nace en la desolación, en el frío del subsuelo, la fuerza que brota del alma y de la impotencia generada de verte en esa situación, precisamente es cuando tu corazón vibra poco a poco, empiezas a sentir que estás vivo, empiezas a generar nuevas ilusiones, encuentras soluciones y desarrollas una capacidad nueva que experimentas con mirada desafiante y templanza en tus nervios de acero para afrontar un nuevo estado de Resiliencia. Así sin darnos cuenta, hemos pasado de llorar en el rincón a resurgir con una nueva ola de energía creada desde nuestro interior.



La experiencia es un grado, la veteranía te aporta la madurez suficiente para creer en ti cuando nadie lo haría, porque realmente es la base de cualquier superación, cree en ti como nada en este mundo, construye tu camino en base a tus posibilidades y desarrolla poco a poco tus habilidades de conquista atravesando y superando adversidades. Cuando te quieras dar cuenta serás un auténtico veterano lleno de experiencia en tu propia batalla, que terminará ganando su guerra cuando empezó a batallar en aquel rincón de llorar.


Acuérdate de limpiar el rincón cuando lo abandones para ir en busca de tu mejor versión, así si la vida te devuelve al mismo lugar, te lo encontrarás con los brazos abiertos para darte cobijo mientras lloras, mientras comienza tu nuevo levantar.


            “La resiliencia de un ser humano nace en el lloro, se reproduce en la impotencia y se vislumbra en la conquista de uno mismo en sus peores momentos”