martes, 19 de marzo de 2013

La Piscina de los Prejuicios, ¿la vaciamos?


¿Tienes piscina?, es la pregunta que todos nos deberíamos hacer, pero, la realidad es que todos al nacer, lo hacemos con una gran piscina.




Si amigos, unos las llenan más, y otros menos, pero todos tenemos una. En nuestro avanzar del día a día, vamos llenando nuestra particular piscina de los prejuicios; ¿Cuántas cosas dejamos de hacer por miedo? ¿Cuántas aspiraciones dejamos en el camino, por pensar que no estamos cualificados? ¿Cuántas veces hemos pensado? ¡Eso seguro que no es para mí!                                                                                      
                                                                                                   
Ya es hora que apliquemos la lógica, y que podamos cambiar el paso de nuestras circunstancias. Y si no lo hacemos nosotros, ¿quién?

Después de más de 12 años entre Redes Comerciales, seleccionando, formando, motivando y dirigiendo, me he dado cuenta de que muchas personas, se dan por vencidas antes de intentarlo, una gran mayoría lo dejan antes de enfrentarse, y los que lo intentan, se dan por vencidos a la primera. 

Casualmente tengo que destacar, no sin sorprenderme, que las personas más decididas, son las que menos seguridad debían  tener, ya que su formación era justa o nula, para una red comercial. De igual modo, he visto a personas que con un buen historial en la venta, no se disponian a empezar el reto. De nuevo, la piscina haciendo estragos en nuestro día a día.

Mi lectura es, que en función de la necesidad real y sin opción de decidir, todos podemos dejar de llenar la piscina de prejuicios, y en cambio, podemos llenar de alegría y satisfacción cada uno de los momentos que transcurren por nuestras vías de realización, cada oportunidad que tenemos de dar un paso, hay que darlo, nadie es más que nadie, y menos, tampoco.

Sea quien sea, seguro, totalmente seguro,  ¡que puede conseguirlo!

Yo dejo de llenar mi piscina, ¿y vosotros?