lunes, 17 de febrero de 2014

¡Por encima de todo, Fe!

Hay muchos momentos de desidia y desesperación en la vida de cada cuál, son momentos de un oscuro anochecer lento y pavoroso que nos abraza por unos instantes y parece cegarnos de cuanta luz necesitamos.





Son momentos que lejos de la razón lógica y el deseo propio de no trascender a sus encantos malignos, se vuelven necesarios para nuestro devenir en el día a día. Tanto así que cuando nos queremos dar cuenta de lo mucho que estamos entregados a esa mera situación es cuando realmente podemos crecer y avanzar para salir adelante. Cuando uno se encuentra en el lado oscuro sin ver nada ni a nadie, es cuando valoramos la claridad del amanecer, la lumbre de un fuego o la chispa de un mechero, todo aquello que nos acerque a un mínimo punto de luz, cualquier corriente de fuerza y de garra a la que dar la mano para salir de la triste y fría oscuridad.


Es en momentos duros cuando hacemos uso de la fe, es cuando nos hacemos devotos de cualquier virgen o santo, nos encomendamos a lo invisible con la fuerza de mil hombres y el deseo de mil generaciones. Tanto así que cuando la desesperación nos entra es cuando somos capaces de sacar lo mejor de nosotros mismos.


Tan necesario es aprender de los malos momentos como no olvidarnos de ellos en los buenos. Somos los propios seres humanos los que a través de las circunstancias nos condicionamos en un estado u otro. Tan simple como la circunstancia que nos rodea es la felicidad o tristeza que nos procesamos a nosotros mismos como a nuestro alrededor más cercano.


La fe mueve montañas y la fe nos mueve por dentro, cuando uno tiene fe normalmente es provocado por un factor externo pero ¿cuándo vamos a tener Fe en nosotros mismos? Esa pregunta es clave para conseguir un crecimiento paulatino pero eficaz. Necesitamos tener Fe en nosotros para derribar muros, barreras emocionales y físicas.


 "Solo la Fe de cuan guerrero luchador te mantiene vivo en el combate de la vida"


Cuando no te das ni cuenta de todo lo luchado y combatido te encuentras con personas que te hablan y te escuchan con admiración, tal cual te muestras contrariado al notar en sus palabras signos evidentes de admiración a tu persona, es en ese momento cuando te hacen pensar los demás en todo lo que llevas luchando, en todo lo que has conseguido, pero ¿cuándo vamos a aprender a valorarnos nosotros mismos?
Ante la situación de admiración procedente de otras personas no sabemos reaccionar por dos razones claves, la primera porque no te has parado a analizar lo que has conseguido y la segunda porque no le das importancia a lo acontecido ya que eres tú el protagonista de la historia. Sin embargo si te cuentan la misma historia de otras personas si procesas la misma admiración sobre los protagonistas. Tendemos a admirar en los demás lo que en nuestra propia vida damos por algo natural.
Cuando dicen que la fe mueve montañas significa que eres parte de ese movimiento, cuando dicen que la historia ajena es dura o buena, quizás el protagonista de esa historia puedas ser tú mismo.


“El reconocer mis carencias es tan bueno como destacar mis virtudes”


Cuando estés en lo oscuro no bajes la mirada, alza la cabeza, aprende del momento, asume el sufrimiento porque éste te dará de comer en la llanura de luz que vendrá en tu despertar.




Quiero dedicar este post a una persona que sin ningún tipo de interés personal ni profesional hizo público en un post suyo muy personal y humano, que personas de grandes experiencias le ayudaban a crecer. Hoy te lo agradezco a ti personalmente, porque gracias a personas como tú Fernando Monteleone yo sigo escribiendo desde el corazón por y para vosotros. Gracias por estar, ser y seguir a mi vera.