lunes, 15 de julio de 2013

Presión vs Lucha

¿Cuántas veces te has superado en tu vida? ¿Cuántas veces has pensado que no podías hacer esto o lo otro? Solo han sido barreras mentales impuestas por el miedo al fracaso, a fallar a terceros, e incluso, a no estar a la altura de una situación.





La presión como tal, es impuesta, o por ti mismo o porque te la imponen los demás, pero ¿de qué sirve? Lo que se consigue con presión generalmente no sale bien o termina con mal resultado. En cambio, seguimos actuando de forma y manera que la presión nos invada por momentos, que siga siendo parte de nuestro día a día, y no ponemos remedios a nada, trabajar con presión es sinónimo de infelicidad, de tristeza, de miedo, por lo tanto, es fruto de un mal resultado, y así nos va, presionados a todos los sitios, con grandes acompañantes fieles, tales como la ansiedad, el estrés, principios depresivos, etc…


Si permitimos que esto siga así, las presentaciones en las relaciones personales serán del tipo: ¡hola, soy Pepe y este es mi estrés!


 No puede ser, ni por los principios de los grandes proyectos ni por los pequeños, no se puede vivir con esta presión constante, políticos, juicios, desahucios, maltratos, Inem, podemos enumerar tantas y tantas cosas que resulta, que las únicas noticias positivas que sacan los informativos son las noticias deportivas.


Y digo yo, ya que los denominados de arriba no constituyen una sociedad lógica y normal, en la que lo importante sea el trabajo y la sanidad, por poner un ejemplo, claro está que ellos piensan de otra forma al resto del país. Podíamos facilitar el trato personal entre todos nosotros, podríamos conseguir ser más amables, menos egoístas, podíamos tratar de ayudar al prójimo, facilitar una sonrisa extra cada día a las personas que se crucen en tu camino, da igual, si las conoces o no, el caso es aportar.


Tan acostumbrados estamos a derribar, que ya lo vemos normal. Parece hasta lógico, pero, ¿de verdad pensáis que es lo normal? Estamos en un mundo de egoísmo puro, de un interés real o ficticio que se encamara a  lo más alto del podio en la escala de acciones de nuestro día a día. Y la verdad es que no somos nadie sin los demás, no somos nadie sin las personas que nos rodean, somos más o menos, en función de quien nos rodea, y hay que estar a la altura de la situación, ¡solos, somos solos! No conozco ningún líder sin su cuadrilla del arte, no conozco ningún valiente sin su equipo de batalla, no conozco ningún gran empresario sin su equipo de trabajo, y no conozco a ninguna buena persona sin un grupo de amigos y familiares cerca. En cambio, seguimos pretendiendo hacer la guerra por nuestra cuenta.


Todo el éxito está en nosotros y tenemos que exponerlo en nuestro camino, sin miedo, sin temor a nada, no hay porque temer exponer tus mejores trajes o virtudes, es lícito querer mejorar, querer crecer, es lógico que queramos ascender en nuestra vida.


“Te dejen o no te dejen, tu obligación es luchar por lo que sientes y quieres”



A todos los que os permitís unos minutos para leerme,

Creer en vosotros, luchar a muerte, levantaros, salir de la zona de confort, gritar fuerte, demostrar vuestra valía, crecer, seguir adelante, es momento de alzar la mano y diferenciarte de los  que se dejan arrastrar por las corrientes.




   “Ser diferente o luchar por serlo, ya te hace especial”