lunes, 23 de noviembre de 2015

Yo Pienso, Yo Decido!

El título de este post lo dice todo, es la realidad plasmada en letras y así es como se desarrolla nuestro día a día. Todo depende de lo que pensamos, es indiferente la circunstancia en la que nos encontremos. Si somos capaces de pensar en positivo, las cosas saldrán de mejor manera y resultado.




Por regla general, a todos nos invade el miedo cuando debemos tomar la decisión de pensar sobre algo concreto que pueda resultar un problema. Es más, la conducta habitual es pensar en negativo, lo primero que aparece en nuestras mentes es el miedo, lo que tememos, casualmente lo primero que viene es aquello que no queremos que suceda, siempre está presente aquello de lo que huimos desde primera línea. Una vez pasado ese momento de agobio personal, se queda en la frase: ¡verás cómo me toca a mí!


    ¡Si lo piensas así, así será, piénsalo!



Todo lo que pasa por nuestra cabeza lo podemos controlar, es momento de cambiar los rumbos negativos que tanto estamos acostumbrados a mantener. Nadie nos ha enseñado a pensar de otra forma, pero se puede hacer perfectamente. Es cuestión de querer y estar convencido de que se puede.  Estas son las bases para poder llegar al cambio. Cuando nos vemos en momentos delicados que implican riesgo, es momento de poner en marcha el cambio. Tenemos que parar la mente, desviarla de la situación en sí y volver al problema con el pensamiento positivo, mandando un mensaje al cerebro de lo que realmente queremos que suceda. Tras estos primeros instantes, el miedo vuelve por sus fueros y reviste de nuevo, atenta contra nuestro pensamiento impuesto, y debemos actuar de igual manera, parar la mente, desviarla unos segundos y volver con más fuerza si cabe al punto de partida con nuestro pensamiento positivo. Es duro, que nadie piense que es fácil, ¡no lo es! Pero funciona y eso prima ante cualquier esfuerzo que se realice para poder vencer la negatividad que nosotros mismos generamos.



La calidad de nuestro pensamiento va a decidir en la gran mayoría de los momentos la serenidad con la que afrontemos las circunstancias adversas a las cuales nos tengamos que enfrentar.



Si conseguimos imponer un pensamiento positivo ante la costumbre del negativo, conseguiremos encarar los problemas de otra manera, veremos luces en los túneles de la oscuridad, veremos salidas en las calles de larga profundidad, conseguiremos aprovechar cualquier cosa, dato u objeto para salir de la situación. Todo tiene que ver con cómo lo veamos. Si lo plasmamos en la cabeza como debemos, venceremos las pequeñas batallas  que se nos presentan en la vida.



Tenemos la opción de poder pensar en positivo ante problemas cotidianos, y así entrenar la mente para poder conseguir hacer de nuestro esfuerzo un hábito que nos ayudará más adelante, quizás con problemas más importantes.



     “Entrenar la mente en Positivo es             estar preparado para Vencer”


Cualquier cambio de actitud por nuestra parte se va a ver reflejado en el resultado de todos y cada uno de nuestros actos. Solo tenemos que saber que todo lo que consigamos modificar y cambiar de negativo a positivo desde nuestro YO interior va a repercutir enérgicamente en nuestro caminar.



Todas las personas cuando tenemos que actuar en el momento y sin pensar ni siquiera somos conscientes de lo que vamos a hacer y si llegado el caso seremos capaces de poder actuar. ¿Cómo actúas en un accidente que ocurre delante de ti? Teóricamente sabes cómo hacerlo pero, ¿realmente sabes cómo lo vas a hacer? Y si de repente te encuentras con un atracador, ¿sabes cómo vas a reaccionar? Son momentos de actuar por impulso, con nervios, dudas, etc…



Por eso debemos y tenemos que entrenar nuestra mente en positivo para el resto de problemas en los que sí tenemos la opción de saber cómo responder.




“Yo pienso en positivo, Yo decido cómo vivir”